









"Todo conocimiento está incorporado y es parcial, esto es, está situado. Es a partir de reconocer esto que se hace posible construir una doctrina de la objetividad, útil pero no inocente."
Donna Haraway
En Situated Knowledges.The Science Question in Feminism and the Privilege of the Partial Perspective.

Doctora en Filosofía, Universidad de Paris 8. Año 2011. Alumna de Deleuze, Lyotard y Schérer en los años 80 y 90 cuando cursó sus estudios de licenciatura, maestría y DEA en el Departamento de Filosofía de Paris 8. Investigadora y teórica del arte contemporáneo, ha sido profesora universitaria de estética en los departamentos de artes de la Universidad de los Andes, Universidad de Antioquia, Universidad Jorge Tadeo Lozano y de Filosofía en la Universidad del Rosario. Desde hace varios años está vinculada a la experimentación artística contemporánea, a través de becas nacionales de investigación del Ministerio de Cultura, por medio de la curaduría y la catalogación de artistas del cuerpo, a través de las conferencias experimentales, y de textos escritos sobre el vínculo cuerpo-pensamiento. En los últimos años ha realizado su Doctorado en Filosofía en París con el apoyo de la Organización Alban Internacional, que le otorgó una beca de altos estudios durante ese tiempo, y con la construcción de su tesis “La Filosofía y su Doble”.

Vive y trabaja en Bogotá, Colombia. Expuso y/o recibió premios en Premio Distrital de Estímulos (2011), Galería El Nogal (2010), ArtBo (2010), Convocatoria Distrital Localidades Culturalmente Activas (2010), Expedición Bicentenario/Fundación Gilberto Alzate Avendaño (2009), Salón Cano, Universidad Nacional de Colombia (2009), Galería el Solar (2008), Premio Nacional de Intervenciones Quinta de Bolívar (2007), Beca Nacional de Creación/Museo Nacional de Colombia (2004). Magíster en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, graduada en Filosofía de la Universidad de Los Andes, cursó Creación Escénica en la École Internationale de Théâtre Jacques Lecoq de París, Francia. El eje de su trabajo está en el crecimiento de las plantas, el uso de la tierra y la historia de los alimentos, específicamente del lugar que habita, la Sabana de Bogotá. Escritura y educación son intereses fundamentales en el desarrollo de su obra.
Adalberto Camperos (ELECTROBUDISTA)
Artista visual, ilustrador y profesor universitario.
Su obra en dibujo y pintura se expone constantemente en numerosas galerías a nivel local e internacional, trabaja de manera independiente con múltiples instituciones en el campo de la ilustración editorial a nivel local e internacional y se desempeña como docente de varias universidades en Bogotá.
Su trabajo gira en torno a las dinámicas urbanas de representación visual, los cruces entre tecnología, comunicación y entretenimiento, y en la manera como ciertos procesos económicos y culturales del siglo XXI en Bogotá se transforman en procesos visuales.
Franco-colombiano, es curador, crítico y teórico del arte . PhD de la Sorbona en Artes y Ciencias del Arte, Coordinador Académico de la Maestría en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la Ciudad de la Universidad Nacional de Colombia. Es miembro del Comité Científico de la Revista Calle 14 del Campo del Arte (Colombia), y del Comité de redacción internacional de la Revista Inter Art Actuel (Canadá). Es colaborador permanente en la Revista Virtual Escaner Cultural (Chile) y en ArtNexus (Colombia). En este momento es curador de la obra de ORLAN para Colombia y América Latina y co-coordinador del proyecto Jacques Rancière en América Latina 2012.
Docente e investigador. Licenciado en Artes Plásticas por la Universidad de Antioquia y Magíster en Estudios Culturales por la Pontificia Universidad Javeriana. Ganador de la Orden al Mérito Académico Javeriano. Ganador de la Beca Fulbright- Mincultura para artistas 2012. Es autor del libro La política del arte: cuatro casos de arte contemporáneo en Colombia (2012, Editorial PUJ) y ha publicado varios artículos académicos sobre arte y cultura. Hace parte del Grupo de Estudios Visuales de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUJ. Ha participado en eventos académicos nacionales e internacionales con ponencias y talleres sobre teoría del arte y educación artística.
Psicólogo, candidato a Mágister en Historia y Teoría del arte, la arquitectura y la ciudad de la Universidad Nacional de Colombia. Colabora desde 2005 -en algunos llegando a la sobreactuación- en el blogesferapublica.org, dedicado a arte contemporáneo colombiano. Bogotano.
Fragmento del ensayo "Europa, modernidad y eurocentrismo" del filósofo argentino nacionalizado en México, Enrique Dussel
Si la Modernidad tiene un núcleo racional ad intra fuerte, como “salida” de la Humanidad de un estado de inmadurez regional, provinciana, no planetaria; dicha Modernidad, por otra parte ad extra, realiza un proceso irracional que se oculta a sus propios ojos. Es decir, por su contenido secundario y negativo mítico, la “Modernidad” es justificación de una praxis irracional de violencia. El mito podría describirse así:
1) La civilización moderna se autocomprende como más desarrollada, superior (lo que significará sostener sin conciencia una posición ideológicamente eurocéntrica).
2) La superioridad obliga a desarrollar a los más primitivos, rudos, bárbaros, como exigencia moral.
3) El camino de dicho proceso educativo de desarrollo debe ser el seguido por Europa (es, de hecho, un desarrollo unilineal y a la europea, lo que determina, nuevamente sin conciencia alguna, la “falacia desarrollista”).
4) Como el bárbaro se opone al proceso civilizador, la praxis moderna debe ejercer en último caso la violencia si fuera necesario, para destruir los obstáculos de la tal modernización (la guerra justa colonial).
5) Esta dominación produce víctimas (de muy variadas maneras), violencia que es interpretada como un acto inevitable, y con el sentido cuasi-ritual de sacrificio; el héroe civilizador inviste a sus mismas víctimas del carácter de ser holocaustos de un sacrificio salvador (el indio colonizado, el esclavo africano, la mujer, la destrucción ecológica de la tierra, etcétera).
6) Para el moderno, el bárbaro tiene una “culpa” (el oponerse al proceso civilizador) que permite a la “Modernidad” presentarse no sólo como inocente sino como “emancipadora” de esa “culpa” de sus propias víctimas.
7) Por último, y por el carácter “civilizatorio” de la “Modernidad”, se interpretan como inevitables los sufrimientos o sacrificios (los costos) de la “modernización” de los otros pueblos “atrasados” (inmaduros)20, de las otras razas esclavizables, del otro sexo por débil, etcétera.
Por todo ello, si se pretende la superación de la “Modernidad” será necesario negar la negación del mito de la Modernidad. Para ello, la “otra-cara” negada y victimada de la “Modernidad” debe primeramente descubrirse como “inocente”: es la “víctima inocente” del sacrificio ritual, que al descubrirse como inocente juzga a la “Modernidad” como culpable de la violencia sacrificadora, conquistadora originaria, constitutiva, esencial. Al negar la inocencia de la “Modernidad” y al afirmar la Alteridad de “el Otro”, negado antes como víctima culpable, permite “descubrir” por primera vez la “otra-cara” oculta y esencial a la “Modernidad”: el mundo periférico colonial, el indio sacrificado, el negro esclavizado, la mujer oprimida, el niño y la cultura popular alienadas, etcétera (las “víctimas” de la “Modernidad”) como víctimas de un acto irracional (como contradicción del ideal racional de la misma Modernidad).
Para el ensayo completo: http://www.enriquedussel.org/articulos.html